MORVO Records: entre el deseo, el riesgo y el morbo

En un ecosistema de sellos donde la mayoría tiende a consolidar estéticas previsibles o nichos funcionales, MORVO Records aparece como un proyecto que propone lo contrario: dejarse afectar por lo incómodo, habitar el exceso, editar lo que todavía no tiene nombre. Fundado por dos nombres reconocidos de la escena local —Gemma Calderó y Kevin Sohn— este nuevo label argentino se define más como espacio de experimentación que como plataforma tradicional de lanzamientos. “¿Nos estabas esperando? Bueno… acá estamos”, lanzan con ironía en su manifiesto inaugural.

La idea venía rondando hacía tiempo. Según Kevin Sohn, el disparador fue el deseo de Gemma por tener un proyecto propio que permitiera reunir a DJs, productores y amigxs de distintas áreas. “Ella venía con ganas desde hace tiempo de poder tener un nuevo proyecto propio y sumar colegas”, relata. “Y así se comenzaron a gestar las primeras ideas preliminares de MORVO, nacer bajo la premisa de poder ofrecerle a la Cultura algo distinto, una nueva propuesta, innovadora y diferente”.

Pero la idea tomó cuerpo una tarde de domingo, casi por accidente. “Estábamos buscando artistas que nos manden su música para un posible lanzamiento de un nuevo sello discográfico, y la respuesta fue tan grande y positiva, nos llegó música tan interesante y de tantos artistas que incluso no conocíamos, que dijimos: ‘Es por acá, la hacemos’”. Ese momento fue clave: Kevin se sumó oficialmente, y definieron una primera decisión editorial fundamental: la identidad del sello sería híbrida, sin fronteras de estilo ni limitaciones de género.

Así nace MORVO, un proyecto que toma su nombre del “morbo”, pero no como provocación vacía, sino como pulsión creativa. “En el corazón de MORVO late el concepto del morbo: esa fascinación por lo inquietante, lo misterioso, lo que incomoda”, explican. Todo está pensado para sacudir lo habitual: desde el diseño gráfico hasta la curaduría sonora, pasando por el tono de sus textos y la forma de presentarse.

Su primer lanzamiento es un compilado de cinco artistas argentinos, de distintas trayectorias, que funciona como carta de presentación. Cada track es una declaración de principios, pero también una invitación al cruce y la mixtura.

El VA se abre con “London Sound”, debut de Augusto Jodurcha, que propone una lectura cruda del UK Garage, con giros rítmicos y guiños al jungle y dubstep. Sigue un tema del productor y DJ Nicolás Brito, en clave Liquid Drum & Bass, delicado y melódico, que contrasta con la energía más frontal de otras piezas.

La tercera entrega es de Balaciano, uno de los nombres más misteriosos del EP. Su tema —del que prefieren no adelantar demasiado— encarna el espíritu más arriesgado de MORVO: “Su concepto representa y se aproxima a la identidad que queremos compartir con el label: sonido jugado, irónico, atrevido pero con mucha identidad nacional”, afirman.

Luego llega el turno del propio Kevin Sohn, que entrega un track marcado por la fusión. “Es una propuesta ecléctica con claras influencias de Kosh, naufragando en un sonido muy característico suyo que mezcla de manera perfecta matices que van desde el Acid, Electro, House y Techno”, describen.

El cierre queda en manos de GEMMA, con “Mortal Kombate”, un electro cargado de referencias al sonido arcade y los videojuegos de los 80s. “Es un track del género Electro con claras influencias del Acid y del sonido arcade, espacial, con esa impronta ecléctica que ella también tiene en sus sets”, explican.

Consultada sobre la intención sonora general del sello, Gemma lo define sin rodeos: “La propuesta abarca distintos géneros desde el House, Electro/Breaks, UK Garage, Drum and Bass, Techno y otros derivados. Pero siempre con cruces: que en un track de House puedan aparecer tintes de otros géneros, que el público se adentre en fusiones que nunca escuchó”.

Además, hay una preocupación explícita por darle visibilidad a una escena que muchas veces queda desdibujada en el mapa global: “Apelamos mucho a la identidad nacional, al sonido argentino que nos representa y que nos permite llegar desde productores emergentes y otros de gran renombre a los oídos de las personas de cualquier lugar en el mundo”, concluye Gemma.

MORVO no busca ser un sello más. Lo que proponen es una pequeña grieta dentro del ecosistema electrónico argentino, desde la cual filtrarse y contaminar. Un espacio donde el morbo —esa atracción por lo no dicho, lo que late debajo de lo aceptable— se convierte en motor de búsqueda. Donde editar música es también agitar estructuras. Y donde la curiosidad, como dicen, no mató al gato: lo convirtió en pista.