Jorge Savoretti: Savor Music celebra 15 años de identidad y movimiento

Por Agostina Di Pilato

Como cuando camino sobre la espuma del mar, como cuando voy al subsuelo laberinto sin retorno ni final. Como cuando subo y tengo alta vista panorámica a la ciudad o como cuando mi mano se congela sosteniendo una copa en una pileta de cristal. Mi cabeza se sintoniza de left & right, de right & left. Todo eso y mucho más es Savor music.

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jorge savoretti
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Como cuando camino sobre la espuma del mar, como cuando voy al subsuelo laberinto sin retorno ni final. Como cuando subo y tengo alta vista panorámica a la ciudad o como cuando mi mano se congela sosteniendo una copa en una pileta de cristal. Mi cabeza se sintoniza de left & right, de right & left. Todo eso y mucho más es Savor music. 

Sostener un sello independiente durante 15 años no es solo un gran logro de gestión; es una declaración de amor y pasión musical en una época dominada por lo efímero e instantáneo. Desde Rosario hacia todo el mundo, la discográfica de música electrónica liderada por Jorge Savoretti se consolidó con una fuerte impronta argentina y como una referencia indispensable del sonido house, techno y minimal. 

Con motivo de su aniversario, Savor festeja con una trilogía histórica en formato físico. Esta celebración, editada estratégicamente en tres partes y, que ya sacude todas las bateas existentes, reúne lo mejor del sonido underground a nivel local y también global. En medio de la preventa de su segundo volumen y con la mira puesta en el gran cierre, charlamos con Jorge y realizamos una entrevista exclusiva para Cyberfunk donde repasamos parte de la historia, el groove y los estandartes innegociables. 

¡Felicitaciones por los 15 años de Savor Music! Editar una trilogía en formato vinilo en pleno 2026 es una declaración de principios super importante. ¿Cómo se vive hoy desde América del Sur la logística y la resistencia de sostener un sello físico que se fabrica en Europa?

Es un desafío, sin dudas. Desde Sudamérica siempre tuvimos una dificultad extra con la logística, los costos y los tiempos de producción. Fabricar en Europa, importar los discos y distribuirlos internacionalmente implica mucha planificación y asumir riesgos que no siempre son fáciles de sostener.

Pero creo que justamente ahí está parte del valor. En un momento donde todo es inmediato, digital y cada vez más efímero, apostar por un objeto físico es también una manera de darle otro significado a la música. Un vinilo tiene una permanencia, una dimensión emocional y una relación con quien lo escucha que son difíciles de reemplazar.

Para mí nunca se trató solamente de vender discos, sino de construir un catálogo que tenga sentido con el paso del tiempo. Si después de 15 años sigo teniendo ganas de hacerlo, es porque todavía creo en ese valor.

En las primeras dos partes del compilado armaste una mezcla bomba entre referentes como Priku, Franco Cinelli, Dani Labb, Cosenza. ¿Qué sonido quisiste dejar guardado para el cierre de la trilogía en la Parte 3?

La idea de toda la trilogía fue representar distintas facetas del universo sonoro de Savor. No quería hacer simplemente una recopilación de artistas conocidos o de tracks que funcionaran bien en una pista, sino mostrar una identidad musical que se fue construyendo durante estos 15 años.

Savor siempre tuvo una búsqueda bastante abierta dentro del house, el minimal, el techno y sus diferentes subvertientes. Para la tercera parte quise mantener ese espíritu, pero también darle lugar a nuevas perspectivas y sonidos. Me interesa que el compilado no sea una fotografía nostálgica de lo que fue el sello, sino una muestra de que sigue evolucionando orgánicamente. Que convivan artistas con recorridos diferentes, pero que tengan algo en común en su manera de entender la música.

Si observas al Jorge de 2011 cuando arrancaste con el sello y te mirás hoy, ¿en qué cambió tu forma de elegir música? ¿Savor terminó moldeando tu identidad como DJ/productor o fue al revés?

Creo que fue un proceso de retroalimentación constante. Cuando empecé Savor ya tenía una identidad musical bastante definida, pero el sello me obligó a escuchar muchísimo más, descubrir artistas, salir de mis propias preferencias y desarrollar un criterio que no estuviera limitado a lo que yo produciría o tocaría como DJ.

Con los años aprendí a valorar cada vez más la personalidad de un artista. No necesariamente busco tracks perfectos desde lo técnico o lo funcional, sino música que tenga algo particular, una intención, algo que la diferencie y la haga especial.

También el hecho de trabajar muchos años con un socio como lo fue Cape durante gran parte del desarrollo del sello me enseñó a ser más abierto y valorar la música desde otro lado.

Creo que Savor terminó siendo una extensión de mi identidad musical, pero también me ayudó a descubrir aspectos de ella que probablemente no hubiera explorado de otra manera.

Rosario siempre estuvo cerca y tuvo una onda única, con una escuela de DJs súper detallista y mental de la que sos pilar. ¿Qué pensás que tiene la ciudad o la movida rosarina que los hace tan fanáticos del groove, el under y el minimalismo?

Rosario siempre tuvo una relación muy especial con la música electrónica. Creo que la escuela rosarina desarrolló una identidad propia a partir de una búsqueda bastante particular: encontrar un equilibrio entre cuerpo, mente y alma. Que la música tenga groove y te haga bailar, pero que al mismo tiempo tenga profundidad, estimule la cabeza y genere una conexión emocional.

Siempre hubo una inquietud por ir un poco más allá de lo establecido, por incorporar elementos vanguardistas sin perder ese equilibrio. No se trata solamente de seguir un sonido o una tendencia, sino de buscar una experiencia musical más profunda.

En Rosario existe una valoración particular por el DJ como selector. No solamente por la capacidad de hacer bailar, sino por la búsqueda musical, la construcción de una historia y los detalles que hacen diferente a un set.

También creo que la escena, al tener una escala más cercana y una comunidad muy conectada, permitió desarrollar una cultura de escucha muy atenta, donde se valora mucho la selección musical, los detalles y la personalidad de cada DJ y productor.

Y especialmente donde todos los artistas siempre tuvieron un nivel de autoexigencia muy alto para ir dando día a día una mejor versión de sí mismos, motorizados por una pasión auténtica por la música. Es una filosofía musical y de vida con la que me siento muy identificado y que influyó muchísimo en mi propio recorrido.

En las cabinas de la escena argentina seguro viste pasar de todo. ¿Qué maña de la vieja escuela sentís que hoy no se puede perder y tratás de contagiarle a los artistas más jóvenes que editas?

Creo que lo más importante es la curiosidad y el tiempo dedicado a escuchar música. Antes había una relación mucho más física y comprometida con la búsqueda musical: pasar horas en disquerías, escuchar discos completos, descubrir música sin algoritmos que te indiquen qué escuchar después.

También rescataría la paciencia en la cabina. No tener la necesidad de demostrar todo en los primeros quince minutos, entender que un set es un recorrido y que hay momentos para construir, generar tensión y dejar respirar la música.

Y, sobre todo, no perder la personalidad. Hoy hay muchísima información disponible y es muy fácil terminar reproduciendo fórmulas que funcionan. Para mí, lo más interesante de un DJ o productor es que tenga una mirada propia, que puedas reconocerlo sin necesidad de mirar quién está tocando.

Eso es algo que intento valorar cuando escucho música para el sello: que detrás de cada track haya una persona con una búsqueda propia y no solamente alguien que sabe cómo hacer un track que funcione.

Este 15° aniversario de Savor Music demuestra que para permanecer no hay que quedarse quieto, sino seguir en constante movimiento. Entre las ideas plasmadas en partituras multicolores y la fuerza física flotando sobre la pista, Jorge Savoretti y su sello continúan moldeando un universo donde la música se escucha con el cuerpo, se siente en el corazón y se guarda en la memoria. De left & right, de right & left, la historia del underground rosarina delineada en vinilo. 

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