Logos presenta Punto Nemo, un EP nacido del aislamiento
Grabó las voces sola en su casa, sumó cinco productores con mundos distintos y ahora lleva el disco a la pista en un live con IVY.

Logos presenta Punto Nemo, un EP que recorre el agua en todas sus formas, del mar violento a las gotas aisladas. El título toma el nombre del lugar del océano más alejado de cualquier tierra firme, y el disco nace de un aislamiento que no busca romantizar la soledad sino atravesarla. Hablamos con ella sobre el concepto, el trabajo con cinco productores y cómo se lleva un disco tan íntimo a la pista.
“Lo descubrí y me pareció fascinante, una materialidad que nunca había trabajado y que es bastante opuesta a lo que vengo haciendo”, cuenta sobre el origen. Primero llegó el nombre y después la música: “Es un proyecto que hace mil tengo ganas de hacer. Por el pedido de un sello lo activé, pero era una idea que revoloteaba y que bajé a algo concreto recién este año”.
Esa soledad tiene poco de refugio. “Fui muy sincera con lo que me pasaba en el momento. No quise romantizar, pero tampoco lo podía hacer, porque estaba atravesando situaciones que me estaban absorbiendo”. Los dos primeros temas, «Agua bendita» y «Señuelo», los compuso y produjo ella misma, y ahí está lo más denso del EP. Después el disco se abre hacia lugares más nostálgicos hasta llegar a «Vertiente», el más luminoso.
Cada tema parece un estado distinto del agua, pero Logos aclara que ese mapa apareció después: “Cuando miro en retrospectiva, todo tiene sentido: «Agua bendita» es súper líquido, «Hielo» es súper sólido, «Brújula» es súper gaseoso. Pero no lo pensé así desde el principio, salió de la imaginación inconsciente”. El agua aparece también con sus sentidos espirituales: en «Hielo», el ciclo del agua habla de reinventarse; en «Brújula», de naufragar hasta encontrar un rumbo.
En lo sonoro, el reverb y el delay son protagonistas. “Soy adicta a los efectos en mi voz. La considero un instrumento más”, explica. Buscaba “ese vacío y esa inmensidad, como si estuvieses dentro de una cueva”, y para eso eligió productores que trabajan con esas texturas: “Era confiar en que traten mi voz como tratan los sintetizadores o los bajos”.
Son cinco productores de mundos muy distintos, entre ellos el dub de IVY, la formación de conservatorio de Del Olmo, lo duro pero dulce de Camilo y Dazine, con quien trabaja hace tiempo. Aun así, el EP no suena a compilado. “Elijo conscientemente con quién trabajar porque confío ciegamente. En el estudio dejo que propongan, les doy ese lugar. Les hablo del concepto, y son tan buenos que ejecutan perfectamente lo que busco sin dirigir nada”.
Las voces y las letras, en cambio, se grabaron en su casa, donde vivía sola y manejaba sus tiempos. “Necesitaba estar en un lugar extremadamente seguro para mí, donde dejarme fluir”. Lo que salió en esas sesiones quedó tal cual: “No cambié nada, ni una letra, ni un coro. Las voces son las que le mandé al productor el día que me senté a hacerlas”.
El EP también se anima al uk garage, un género que tenía ganas de explorar: “Hay poca gente haciéndolo y tiene posibilidades de entrar en un mundo más pop, más cantado. Otros géneros de la electrónica son más cerrados, hay cierta desconfianza ante tanta vocal”.
El cierre está pensado como una puerta. «Vertiente» está escrita en tercera persona y anticipa lo que viene: un disco “diametralmente opuesto”, hecho en camps colaborativos con muchos feats. “En ese disco voy a hablar solo en tercera persona y voy a relatar lo que veo en este mundo actual, que está jodido. Va a ser un retrato de época. Siento que hay mucho yoísmo. La idea era aislarme, perderme y volver a encontrarme en sociedad”.
Logos quiere que Punto Nemo se escuche como una obra y no como un mixtape, y sabe que eso todavía cuesta. “La escena electrónica es muy cerrada y tiene una sobreoferta. Incluso hay gente que va a decir que lo que hago no es electrónica, es pop, solo porque tiene vocal y, de yapa, porque soy mujer”. Para ella, el problema es el circuito: “A raíz de la crisis hay pocos programadores que se dedican a buscar proyectos emergentes, van con lo seguro, con lo que corta ticket”.
El EP casi sale por un sello, pero no se dio, y hoy lo celebra: “Lo siento propio. Tiene la tapa que me imaginé, se escucha como lo imaginé y tiene las canciones que yo elegí”. Después de Mirabilia y REMIXABILIA, es su trabajo más electrónico: “Quiero reafirmar que hago música electrónica. Juego con sus límites porque no me gusta encasillarme”.
Como diseñadora de imagen y sonido, suele trabajar al revés: primero llega la imagen y después la música. Eso se nota en el videoclip de «Agua bendita», dirigido por Chucho Baldivia y Lucía de Armas, su producción audiovisual más grande hasta ahora. El video lleva al máximo su estética medieval para retratar un exorcismo de época “enrarecido, muy mágico”, con espacios liminales generados con IA junto a Lautaro Luque y dirección actoral de Cami Santini. Sale pronto.

Para llevar un disco nacido del encierro a la pista, eligió no ir sola: lo presenta en vivo junto a IVY. “Somos amigos, nos queremos un montón y somos muy sinceros. Hay una complicidad y una energía que se transmite”. Ya lo tocaron en DunePark y en el ciclo Espejismos. “Cuando viene gente que no conoce el proyecto se queda flasheada, porque es algo que no espera en una joda”.
El 19.12.2026 vuelven con un set “muchísimo más arriba, más techno, más rápido y más oscuro”, y después viajan a La Plata. El próximo paso es desarmar los temas todavía más, para que el live sea algo realmente compartido entre los dos.




